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Panorama Laboral 2009

Panorama Laboral 2009Esta edición del Panorama Laboral 2009 es especial porque recorre el complejo escenario de la crisis internacional y sus efectos sobre el empleo en nuestra región, y al mismo tiempo contiene algunas estimaciones sobre lo que podría ocurrir este año en el mercado de trabajo. (Jean Maninat, Director Regional).

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La crisis financiera generada en los países desarrollados, y que se propagó muy rápidamente a nivel mundial, afectó de manera sensible la economía real de los países de América Latina y el Caribe durante 2009. No obstante, si bien la crisis produjo retrocesos en el ritmo de crecimiento del producto, no ha desencadenado una recesión generalizada en la región, y desde mediados de 2009 incluso se advierten signos de recuperación en muchos países.

El quiebre de la tendencia de crecimiento económico que había durado un lustro provocó retrocesos en algunos indicadores del mercado laboral de la mayoría de los países de la región. En particular, volvió a aumentar el desempleo, en 2009.

Sin embargo, los costos de la crisis en términos de trabajo decente han sido inferiores a lo que se esperaba para la región en su conjunto, al menos hasta el tercer trimestre de 2009.

En este momento, la región enfrenta el desafío de lograr una recuperación que también genere empleo. Este informe revisa algunas políticas aplicadas por los países para enfrentar la crisis, y plantea la necesidad de mantener el esfuerzo y de adoptar las recomendaciones del Pacto Mundial para el Empleo de la OIT, adoptado en junio de 2009 por delegados de gobiernos, empleadores y trabajadores.


Un Pacto Mundial para el Empleo.

Prologo: Jean Maninat
Director Regional de la OIT para América Latina y el Caribe


No cabe duda que 2009 será recordado como el año en el cual vivimos en la crisis. Ha sido un trago amargo para las economías de América Latina y el Caribe. Y esto se debe, en gran parte, a la forma en que la crisis impactó al mercado laboral.

Esta edición del Panorama Laboral 2009 es especial porque recorre el complejo escenario de la crisis internacional y sus efectos sobre el empleo en nuestra región, y al mismo tiempo contiene algunas estimaciones sobre lo que podría ocurrir este año en el mercado de trabajo.

La llegada de la crisis puso el fin a un ciclo positivo de 5 años durante el cual el buen desempeño de las economías latinoamericanas y caribeñas significo también una persistente reducción del desempleo urbano regional, que pasó de 11.4% en 2002, a 7.5% en 2008.

En 2009 la tasa de desempleo subió a 8.4%. Es poco menos de 1 punto porcentual de diferencia, pero significa que más de dos millones de personas se incorporaron a las filas del desempleo. El total de mujeres y hombres que no consiguen un puesto de trabajo ya supera los 18 millones.

En el marco de esta crisis muchas otras personas tuvieron que conformarse con un empleo en el sector informal o con trabajos no protegidos por la legislación laboral. Además hay que considerar las pérdidas de ingresos y remuneraciones que acompañan siempre a las crisis económicas.

En otras palabras, el déficit de trabajo decente de nuestra región ha aumentado a raíz de la crisis, y es un desafío poder remontarlo en el futuro inmediato.

Al momento de cerrar este informe, la crisis parece haber tocado fondo, aunque aún no está claro cuan generosa será la recuperación. La CEPAL ha pronosticado que América Latina y el Caribe podría registrar un crecimiento en torno a 4.0% en 2010.

Un crecimiento de esta magnitud influenciará el empleo, pero existe el peligro que sus beneficios sean muy limitados. Este informe pronostica que la tasa de desempleo disminuirá, pero levemente, a 8.2% en 2010. Aunque esto significa recuperar una tendencia positiva, no será suficiente para provocar un descenso en el número total de personas desempleadas, si consideramos el aumento anual de la fuerza de trabajo.

Este Panorama Laboral 2009 reconoce que la crisis no fue tan profunda como se estimó en un principio. El aumento del desempleo pudo haber sido aún mayor. Sin embargo, la tasa lograda se atribuye en gran parte a que numerosas personas se retiraron del mercado laboral, desalentadas por la falta de oportunidades. En su mayoría, jóvenes.

También se ha destacado el impacto positivo de políticas aplicadas por diversos gobiernos de la región que en muchos casos contribuyeron a contener los efectos de la crisis sobre el empleo. A diferencia de lo que ocurría antes, cuando se recurría inmediatamente al ajuste, en esta oportunidad se optó por políticas contracíclicas de expansión del gasto fiscal y a programas sociales.

La crisis nos enfrentó a la necesidad de torcer el rumbo de las políticas económicas, y de colocar la generación y la calidad del empleo como un objetivo fundamental, pues esa es la manera más efectiva de influir en la calidad de vida de las personas.

El Pacto Mundial para el Empleo de la OIT propone continuar por esa senda.

La aprobación del Pacto Mundial para el Empleo de la OIT en junio de este año, con el apoyo de los delegados de gobiernos, trabajadores y empleadores, permitió contar con una respuesta urgente e integral para abordar los efectos de la recesión y para concretar la recuperación después de la crisis.

El Pacto es un compromiso con el futuro. Su contenido trasciende la crisis, es una herramienta esencial para materializar en forma efectiva la recuperación, y además constituye una guía importante para el diseño de políticas, de manera tal que no nos limitemos a volver a donde estábamos, a regresar al mundo de antes.

En la OIT sostenemos que antes de la crisis ya había otra crisis, de pobreza, de informalidad y subempleo, de desarrollo insostenible, de déficit de trabajo decente. Y es allí donde no quisiéramos volver.

La recomendación esencial del Pacto Mundial es que el empleo, el trabajo de las personas, y por ende el desarrollo de las empresas y de las fuentes de empleo, debe ser un objetivo central de las políticas económicas de los países.



Modificado el ( lunes, 11 de enero de 2010 )